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SOCIEDAD

Transportistas se oponen a la conversión de vehículos a GNV

El sector transportista ha manifestado su rechazo a la propuesta de convertir los vehículos de servicio público de diésel a Gas Natural Vehicular (GNV), argumentando que esta alternativa no se ajusta a sus necesidades ni a las condiciones del país.

Por Mario Aliaga · 29 de septiembre de 2026

Los transportistas han cuestionado la iniciativa que busca transformar el parque automotor del servicio público, alegando que el cambio de diésel a GNV no resulta viable para varias modalidades de transporte. Según ellos, las características de los vehículos y la geografía de muchas regiones bolivianas dificultan esta transición.

Preocupación por la potencia de los vehículos

Uno de los puntos más críticos es la potencia necesaria para el funcionamiento de los vehículos. Víctor Tarqui, representante de la Confederación de Choferes, mencionó que "necesita más potencia y aquí en La Paz no hemos podido subir una subida". Esto sugiere que la reducción en el rendimiento podría impactar negativamente en áreas con pendientes pronunciadas del territorio boliviano.

La conversión a GNV también ha sido considerada riesgosa por algunos líderes del sector. Un representante se pronunció en contra de la viabilidad de la propuesta, señalando que podría poner en riesgo la seguridad y el funcionamiento de los vehículos del servicio de pasajeros.

Se expresó que la cantidad de tanques de GNV que cada vehículo requeriría podría ser considerable, lo que generaría complicaciones en la autonomía necesaria para operar adecuadamente, dependiendo del tipo de vehículo.

Topografía y variaciones regionales

Los transportistas también han enfatizado que la diversidad geográfica de Bolivia hace que una solución única no funcione en todas las regiones. Un representante advirtió que "no va a resultar el transporte interdepartamental de pasajeros ni de carga", subrayando la variabilidad de las condiciones de las rutas entre departamentos.

La preocupación por cómo esta situación podría afectar al transporte pesado, tanto nacional como internacional, así como al servicio interprovincial, sigue siendo motivo de debate entre los integrantes del sector.