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SOCIEDAD

La educación en salud se transforma con la simulación clínica

Los estudiantes de salud utilizan simulaciones para practicar antes de atender pacientes reales, una metodología que promete mejorar la calidad de la atención médica.

Por Emilio Barrientos · 25 de septiembre de 2026

La simulación clínica se ha convertido en una herramienta clave para que los estudiantes de ciencias de la salud adquieran experiencia en situaciones que enfrentarán en la atención real. En este entorno controlado, los futuros profesionales interactúan con pacientes simulados, asumiendo roles específicos, tomando decisiones críticas y aprendiendo a trabajar en equipo antes de tener contacto directo con pacientes reales.

¿Cómo funciona la simulación clínica?

Los estudiantes participan en escenarios diseñados para replicar situaciones clínicas, donde deben evaluar a un paciente simulado y aplicar sus conocimientos. Carlos Dabdoub, vicerrector de la Universidad Privada Franz Tamayo, sostiene que esta metodología no solo mejora la calidad del aprendizaje, sino que también humaniza la enseñanza, permitiendo que los estudiantes se preparen mejor para situaciones reales.

El proceso de aprendizaje comienza antes de la simulación con un prebriefing, donde se explican los objetivos y se distribuyen los roles. Esto asegura que todos los participantes estén alineados y preparados para enfrentar el caso que se les presenta.

La simulación interprofesional, que incluye a estudiantes de diversas disciplinas, se enfoca en la importancia de coordinar y comunicar efectivamente en el entorno de salud. Esto permite a los estudiantes practicar habilidades de colaboración mientras aprenden a trabajar juntos hacia un objetivo común.

Una parte crucial del proceso es el debriefing, donde los estudiantes reflexionan sobre lo ocurrido en la simulación. Este análisis les ayuda a identificar fortalezas y áreas de mejora, convirtiendo cualquier error en una oportunidad para aprender y crecer.

Finalmente, aunque la simulación es un recurso educativo potente, no sustituye la experiencia real con pacientes. La combinación de ambas formas de aprendizaje es esencial para formar profesionales de salud competentes y seguros.