FIFA se sacude tras despido de Kevin Lamour por desafiar a Infantino
El directivo francés fue cesado de su cargo tras manifestar su desacuerdo con una polémica propuesta del presidente de la FIFA. Este movimiento agita aún más las aguas en la organización que dirige el fútbol mundial.
Por Sonia Peredo · 17 de agosto de 2026
La FIFA ha despedido a su director de operaciones, Kevin Lamour, en un movimiento que ha sorprendido a muchos, justo después de que él expresara su oposición a un plan del presidente Gianni Infantino que buscaba abrir la entidad a inversores privados. Lamour había sido una de las principales voces críticas dentro de la organización.
El despido se confirmó a través de un portavoz de la FIFA, quien especificó que la colaboración con Lamour finalizó oficialmente el 17 de agosto de 2026. Este hecho se produce en un contexto de creciente tensión en la FIFA, con el liderazgo de Infantino bajo un intenso escrutinio, especialmente a siete meses de las elecciones donde buscará un nuevo mandato.
Kevin Lamour, quien se unió a la FIFA tras una carrera en la UEFA, había estado en su puesto desde 2024, supervisando áreas críticas como la administración legal y la comunicación interna. Su crítica hacia el plan de Infantino fue contundente, describiéndolo como "el proyecto de una sola persona", lo que no sentó bien en la cúpula de la organización.
Lamour no fue el único que se distanció de Infantino. Otros altos cargos, como el antiguo entrenador Arsène Wenger, director de Desarrollo de la FIFA, y el secretario general Mattias Grafström, mostraron su satisfacción por la cancelación del proyecto controvertido, sugiriendo una fractura mayor entre los líderes de la FIFA.
La controversia continuó generando debate en el mundo del fútbol, donde muchos se preguntan si esta separación es solo el comienzo de una serie de cambios dentro de la organización. El futuro de Infantino como presidente podría estar en juego, especialmente considerando las reacciones que su propuesta generó entre sus más cercanos colaboradores.
La situación actual refleja un clima de incertidumbre en la FIFA, que enfrenta no solo la crítica interna, sino también la posibilidad de descontento entre las federaciones nacionales que podrían verse afectadas por decisiones tomadas en la cúpula.