Fallece Ratko Mladic, el infame 'Carnicero de Bosnia'
Ratko Mladic, conocido por su papel en la masacre de Srebrenica y condenado a perpetua por genocidio, murió a los 84 años en prisión, dejando tras de sí un legado de controversia y división en la sociedad balcánica.
Por Emilio Barrientos · 27 de agosto de 2026
Este jueves se anunció la muerte de Ratko Mladic, el temido general que lideró las fuerzas serbobosnias durante la devastadora guerra de Bosnia en los años 90. A lo largo de su carrera militar, se le atribuyen numerosos crímenes de guerra, entre ellos la masacre de más de 8.000 hombres y niños musulmanes en Srebrenica en 1995, un acto considerado la peor atrocidad en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Mladic había sido condenado a cadena perpetua en 2017 y estaba cumpliendo su pena en una prisión de La Haya.
La confirmación de su fallecimiento llegó por parte de un funcionario de la ONU, quien informó que Mladic había estado sufriendo severos problemas de salud y había estado confinado a una silla de ruedas en sus últimos meses de vida. Sus abogados habían solicitado su liberación por razones humanitarias, alegando que su condición era crítica y que su tiempo estaba por concluir.
Un legado marcado por la violencia y la controversia
Mladic es recordado no solo por su apodo de 'Carnicero de Bosnia', sino también por ser uno de los principales arquitectos de la limpieza étnica que dejó a decenas de miles de personas desplazadas. Durante el asedio a Sarajevo y el sitio de Srebrenica, sus órdenes incluyen frases infames que reflejaban su desprecio por las vidas humanas. A pesar de su condena internacional, muchos serbobosnios lo consideran un patriota y héroe.
La historia de Mladic está marcada por eventos trágicos, incluida la muerte de su hija Ana, lo que algunos sostienen que intensificó su brutalidad durante la guerra. Desde su captura en 2011, vivió el rechazo de muchos, pero también el aplauso de aquellos que lo ven como un defensor de la causa serbia, reflejando la profunda división que aún persiste en la región.
Más de 30 años después del conflicto, las heridas en Bosnia siguen abiertas. Las familias de las víctimas demandan justicia, mientras que algunos sectores continúan negando la magnitud de los crímenes de Mladic, generando un ambiente de confrontación y confusión entre los grupos étnicos. La historia de Mladic es un recordatorio de los estragos que puede causar el extremismo y la violencia en nombre de la identidad nacional.