El Niño desata un caos en el Corredor Seco de Centroamérica
La sequía extrema provocada por El Niño está generando una crisis humanitaria en la región, con millones de personas afectadas por la falta de alimentos y agua.
Por Sebastián Aguirre · 28 de septiembre de 2026
En el Corredor Seco de Centroamérica, que abarca áreas de Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica, más de 10 millones de personas enfrentan condiciones de pobreza extrema. La ONU advierte que más del 70% de la población rural en esta región vive en la pobreza y que más de un millón de niños sufren de malnutrición severa, lo que retrasa su crecimiento.
Juan Estanislao Muñoz, un agricultor de 61 años de la comunidad de las Chácaras en Choluteca, Honduras, ha visto sequías a lo largo de su vida, pero asegura que la actual es sin precedentes. "No va a haber cosecha, no va a haber nada", lamenta, mientras describe la agonía de su ganado que está quedándose sin alimento y agua.
La sequía, exacerbada por El Niño y el cambio climático, ha convertido tierras que antes eran fértiles en desiertos. Los agricultores de la zona, que dependen de cultivos de maíz y frijol, enfrentan una crisis alimentaria sin precedentes, ya que la lluvia no ha llegado como era esperado.
Lena Savelli, directora del Programa Mundial de Alimentos (PMA) para América Latina, visitó recientemente Honduras y quedó impactada por la devastación que la sequía ha causado. En Choluteca, observó cómo ríos que antes abastecían comunidades enteras ahora son solo lechos secos de tierra y piedras.
Las proyecciones son alarmantes: el número de personas con inseguridad alimentaria en Honduras podría aumentar de 1.4 millones a 1.9 millones como resultado de esta crisis. A nivel regional, se estima que 4.2 millones de personas podrían verse afectadas por la falta de alimentos, y en América Latina y el Caribe, al menos 16 millones adicionales podrían sufrir de insuficiencia alimentaria debido a El Niño.
Los gobiernos de la región están intentando mitigar el impacto de esta crisis con programas de emergencia que incluyen la distribución de alimentos y asistencia financiera. Sin embargo, la situación sigue siendo crítica, y los testimonios de los lugareños reflejan una desesperanza generalizada ante un futuro incierto.
La sequía no solo afecta la agricultura; también los servicios básicos como la salud y la educación se ven comprometidos. Muchos hogares han perdido sus cosechas y enfrentan la necesidad de recurrir a medidas desesperadas, como la venta de ganado o la migración en busca de mejores condiciones de vida.
En medio de esta crisis, la comunidad de las Chácaras sigue esperando la llegada de la lluvia, sin saber cómo sobrevivir si los pozos de agua se agotan. "Si se acaba este pozo estamos fregados", dice Muñoz, reflejando la angustia de muchos en la región.