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El misterio detrás de la falta de grandes petroleras estadounidenses en el pacto histórico con Venezuela

Las principales compañías de petróleo de EE.UU. no se suman al acuerdo anunciado por Trump y Delcy Rodríguez, que promete el control de vastos yacimientos en Venezuela. ¿Qué los detiene?

Por Emilio Barrientos · 15 de septiembre de 2026

El convenio, presentado a finales de agosto por el gobierno de Donald Trump y la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, entrega a EE.UU. el "control mayoritario" de 17 yacimientos, los cuales albergan aproximadamente 65.000 millones de barriles de petróleo, equivalentes al 21,5% de las reservas probadas de Venezuela y al 141% de las de EE.UU.

A pesar de la magnitud del acuerdo, grandes petroleras como ExxonMobil y ConocoPhillips han decidido no involucrarse. ExxonMobil, la petrolera más importante del mundo, no participará, al igual que otras firmas de renombre en el sector.

Chevron es la única gran empresa estadounidense en Venezuela, pero su enfoque es distinto. La compañía ha acordado aumentar su producción a 600.000 barriles diarios en cinco años, invirtiendo cerca de 7.000 millones de dólares, recursos que provendrán de sus ganancias en el país.

La ejecución del acuerdo recae en North American Blue Energy Partners (Nabep), una empresa de Barbados de la que poco se conoce y que no tiene antecedentes operativos en otras naciones. Esto genera dudas sobre la capacidad de Nabep para manejar el monumental proyecto.

¿Por qué las petroleras evitan el pacto?

Expertos señalan que las condiciones legales y políticas en Venezuela son un gran obstáculo. Darren Woods, CEO de ExxonMobil, ha afirmado que la inestabilidad jurídica en el país lo hace poco atractivo para la inversión. Sin garantías claras, es difícil que se arriesguen.

Además, el acuerdo aborda cuestiones de legitimidad, ya que Delcy Rodríguez, siendo parte de un gobierno no reconocido por muchos, podría tener limitaciones para firmar compromisos de tal envergadura.

La reforma a la Ley de Hidrocarburos, intentada para atraer inversiones, es un intento de legitimar el acuerdo, pero la falta de un marco jurídico sólido sigue siendo una preocupación.

Los riesgos políticos son evidentes: tanto en Venezuela, donde la situación puede cambiar rápidamente, como en EE.UU., donde la administración podría cambiar y afectar el enfoque hacia el país sudamericano.

Finalmente, la elección de Nabep como socio del acuerdo, a pesar de la incertidumbre que la rodea, podría estar relacionada con la flexibilidad que ofrece, algo que el gobierno de Trump busca en su estrategia para Venezuela.