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POLÍTICA

El futuro del Estado de excepción: ¿justificaciones o más problemas?

Las fuerzas políticas del país discuten sobre la posible extensión del Estado de excepción, mientras el Gobierno se prepara para presentar un decreto que podría alargar la medida por 90 días más.

Por Emilio Barrientos · 16 de septiembre de 2026

Los partidos Libre y Unidad han dejado clara su postura respecto a la posible ampliación del Estado de excepción que rige en Bolivia. Desde Libre, se exige al Gobierno que brinde razones sólidas si decide extender esta medida, que ha estado en vigor desde el 20 de junio, en medio de protestas por la renuncia del presidente Rodrigo Paz.

El diputado de Libre, Edgar Zegarra, subrayó que, si se va a extender el Estado de excepción, debe haber un plan que aborde problemas fundamentales como el desabastecimiento de combustible y la crisis del dólar. "No se puede ampliar solo por formalidad, necesitamos un justificativo claro para no respaldar la corrupción en el país", afirmó.

Por su parte, Julieta Jiménez, diputada de Unidad, pidió un informe detallado al Ejecutivo sobre las razones que motivarían la continuación del Estado de excepción.

"Los bolivianos necesitamos tranquilidad y una reinversión en nuestra economía, ya que hay sectores que aún enfrentan problemas por esta situación", declaró.

Este lunes, el Gobierno anunció que el Estado de excepción, que finaliza el 18 de septiembre, podría ser extendido. El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, mencionó que se está preparando un decreto para prolongar esta medida por 90 días.

Desde su implementación, esta medida ha incluido la prohibición de bloqueos, una acción que ha sido tema de debate en la Asamblea Legislativa Plurinacional. Las opiniones están divididas, ya que algunos consideran que es necesaria para mantener el orden, mientras que otros la ven como una violación a los derechos.

Las tensiones políticas continúan en el país, mientras los ciudadanos esperan definiciones que impacten su día a día. La decisión final sobre la ampliación del Estado de excepción podría ser un juego de poder que definirá el rumbo del país.