El 80% de los trabajadores en Bolivia opera en la informalidad
Un alarmante 80% de las personas empleadas en Bolivia se encuentran en el sector informal, revelando serias deficiencias en el sistema económico del país.
Por Mario Aliaga · 18 de septiembre de 2026
Recientes datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) indican que el 80% de la población activa en Bolivia trabaja en la informalidad. Esta situación, que afecta gravemente la economía nacional, fue objeto de estudio por la Fundación Milenio, que sugiere un enfoque renovado hacia la formalización laboral.
La investigación, realizada con el apoyo del Centro Internacional para la Empresa Privada (CIPE), forma parte de un proyecto regional titulado "Avanzando las libertades económicas en América Latina". En este contexto, se destaca cómo la informalidad, junto con la baja productividad y el limitado crecimiento empresarial, se alimentan mutuamente, creando un círculo vicioso que afecta a los pequeños negocios.
Desafíos de la formalización en el país
La Fundación Milenio recalca que formalizar un negocio no garantiza automáticamente un crecimiento. Por ejemplo, contar con un Número de Identificación Tributaria (NIT) no asegura obtener mejores clientes ni acceso a créditos. La formalización debería ser vista como un camino que ofrece oportunidades de aumento en ventas y productividad, y no como un mero cumplimiento de obligaciones.
Según el director ejecutivo de la Fundación Milenio, Henry Oporto, para que la formalización sea atractiva, los beneficios deben ser más evidentes que las cargas que implica. Esto se traduce en la necesidad de reglamentaciones que permitan a los empresarios operar sin tantas trabas burocráticas y con una mayor certeza en sus inversiones.
Cuando las personas pueden decidir cómo trabajar, producir, invertir y competir con el menor número de obstáculos innecesarios, se crean las condiciones para que los habitantes de un país puedan prosperar.
La investigación también destaca la importancia de tener instituciones que comprendan las necesidades de los productores y trabajadores. Las decisiones públicas no siempre reflejan adecuadamente las realidades del sector laboral, lo que contribuye a la perpetuación de la informalidad.
Por último, las conclusiones sugieren que para fomentar una economía formal dinámica, es fundamental simplificar los trámites, facilitar el acceso a financiamiento y crear un marco jurídico que respalde las inversiones. Solo así se podrá romper el ciclo de informalidad y elevar la productividad y el crecimiento empresarial en Bolivia.