Desfile de la Orden de Orange genera nueva tensión en Irlanda del Norte
La autorización de un desfile protestante en una zona católica de Portadown desata protestas y bloqueos por parte de miles de manifestantes.
Por Emilio Barrientos · 27 de septiembre de 2026
Este domingo, la atmósfera se tornó tensa en Portadown, Irlanda del Norte, tras la decisión del Tribunal Superior de Belfast de permitir un desfile de la Orden de Orange, que tiene raíces protestantes y probritánicas, por Garvaghy Road, un área donde predominan los católicos nacionalistas. Sin embargo, la marcha no pudo comenzar debido a la resistencia de manifestantes que se congregaron en la zona.
Entre los manifestantes se encontraban figuras destacadas del partido nacionalista Sinn Féin, como la presidenta Mary Lou McDonald y la vicepresidenta Michelle O'Neill, actual ministra principal del Gobierno norirlandés. Su presencia subraya el alto nivel de oposición al desfile, que ha sido motivo de conflicto durante años.
El desfile, que contaba con aproximadamente 35 miembros de la Orden de Orange de Portadown, tenía previsto iniciar su recorrido desde la iglesia de Drumcree, con una duración aproximada de una hora. Sin embargo, permanecieron en espera mientras la Policía norirlandesa (PSNI) estableció un fuerte operativo de seguridad sin despejar la vía bloqueada.
La autorización judicial para el desfile se dio tras una larga noche de deliberaciones legales, donde el juez Michael Humphreys desestimó un recurso de los residentes que se oponían a la marcha. Argumentó que la Comisión de Desfiles de Irlanda del Norte tiene la autoridad para decidir sobre estos eventos y que los tribunales deben respetar sus resoluciones.
El conflicto en Drumcree y Garvahy Road data de los años noventa, cuando el desfile provocó disturbios significativos entre las comunidades unionista y nacionalista. Desde el acuerdo de paz del Viernes Santo en 1998, la Orden de Orange no había conseguido completar su ruta por Garvaghy Road debido a decisiones de la misma comisión.
Mary Lou McDonald reiteró su apoyo a los residentes que se oponían al desfile, mientras que el Partido Democrático Unionista (DUP), socio del Sinn Féin en el gobierno, argumentó que los orangistas tienen el respaldo de la ley y criticó la participación de líderes nacionalistas en las protestas.
El ministro británico para Irlanda del Norte, Chris Bryant, expresó su preocupación por la situación y pidió a todas las partes que eviten un retorno a las divisiones del pasado. Por su parte, el líder laborista Andy Burnham también instó a la calma.