¿Ayllón, aliado de la paz o cómplice del silencio?
El gobernador de Chuquisaca, Luis Ayllón, critica el Decreto Supremo 5676 mientras las protestas estallan en el país, pero su falta de acción genera dudas sobre su verdadero papel en el conflicto.
Por Sebastián Aguirre · 3 de septiembre de 2026
A medida que diversas organizaciones sociales, productores y transportistas salen a las calles en protesta por el Decreto Supremo 5676, la actitud del gobernador de Chuquisaca, Luis Ayllón, comienza a levantar dudas. Ayllón ha expresado su preocupación por las repercusiones económicas del decreto, sin embargo, su silencio frente a la agitación social que sacude a Bolivia resulta inquietante.
El 25 de agosto, Ayllón manifestó que el elevado costo de Bs 18 por litro de diésel es insostenible y apoyó la solicitud de abrogación de la norma. No obstante, a pesar de que los sectores afectados intensifican sus medidas de presión, el gobernador no se ha posicionado de manera firme en defensa de la población, ni ha exigido al Gobierno una respuesta efectiva al conflicto.
El contraste entre la situación de protestas y la reacción del gobernador es notorio. El 2 de septiembre se reportaron bloqueos en varias localidades como Yapacaní y San Julián, mientras las fuerzas policiales se preparaban para intervenir las carreteras. Al mismo tiempo, diferentes grupos continúan organizando nuevas movilizaciones en contra del decreto y de las políticas económicas del Ejecutivo.
Ayllón ha optado por buscar soluciones institucionales y ha convocado a una reunión de gobernadores para el 10 de septiembre, donde espera presentar una posición unificada para instar a Rodrigo Paz a reconsiderar el decreto. Sin embargo, se cuestiona si esta estrategia de esperar encuentros y declaraciones resultará efectiva ante un conflicto que ya afecta a miles de ciudadanos en las calles.
Cabe recordar que en junio, Ayllón mostró su capacidad de acción al involucrarse en un conflicto que impactaba directamente a Chuquisaca, logrando un acuerdo para levantar bloqueos. Sin embargo, frente a la actual crisis nacional, su enfoque parece mucho más moderado y distante.
Esto plantea una contradicción política: Ayllón sostiene que defiende a Chuquisaca, se opone al precio del diésel y hace reclamos al Gobierno, pero a su vez evita convertirse en una voz firme contra las decisiones de Paz mientras la población enfrenta dificultades como el alto costo de combustible y nuevas protestas.
Surge entonces la interrogante: ¿acaso se trata de una táctica de prudencia? ¿Es una estrategia política bien pensada? O es que simplemente Ayllón prefiere no desafiar al Gobierno de Rodrigo Paz demasiado?
Pagar Bs 18 por litro de diésel es imposible de sostener.