Colombia enfrenta una crisis económica tras el terremoto
La reciente declaración de Emergencia Económica en Colombia busca mitigar los efectos devastadores del terremoto del 10 de agosto, pero trae consigo medidas controversiales que podrían afectar a los ciudadanos.
Por Emilio Barrientos · 21 de agosto de 2026
El presidente Abelardo de la Espriella ha declarado la Emergencia Económica, Social y Ecológica en 15 departamentos de Colombia por un periodo de 30 días, como respuesta a los estragos provocados por el sismo del 10 de agosto. Esta medida busca acelerar la reconstrucción de las áreas afectadas.
Facultades extraordinarias del gobierno
El decreto que acompaña esta declaración otorga poderes excepcionales al Ejecutivo, permitiéndole reorganizar el presupuesto nacional, contratar servicios de manera más ágil y movilizar recursos financieros a gran velocidad. Este enfoque pone en el foco la urgencia de la situación.
Entre las acciones adoptadas se incluye la utilización temporal de recursos del Fondo de Ahorro y Estabilización (FAE) y la rápida obtención de créditos tanto nacionales como internacionales. Además, se extiende el programa Obras por Impuestos a todos los municipios damnificados, facilitando la venta de activos controlados por la Sociedad de Activos Especiales (SAE) para destinar esos ingresos a la emergencia.
Medidas para los afectados
El Gobierno ha decidido eliminar ciertas restricciones para que los damnificados accedan a subsidios de vivienda, como el requisito de ahorro previo, permitiendo que los afectados reciban asistencia más de una vez. Además, se implementarán subsidios para alquiler y se tomarán medidas para prevenir aumentos abusivos en los precios.
Se prevén también ayudas destinadas a cubrir parte de las nóminas de micro y pequeñas empresas que han sufrido los efectos del desastre, así como transferencias extraordinarias para trabajadores independientes. Asimismo, las cooperativas tendrán la posibilidad de ofrecer créditos a los damnificados con tasas de interés subsidiadas y períodos de gracia.
En medio de esta crisis, Colombia continuó sintiendo los efectos sísmicos con dos nuevos temblores registrados recientemente. El primero, de magnitud 2,8, ocurrió en Itsmina, Chocó, mientras que el segundo alcanzó 3,6 en Los Santos, Santander. Estos movimientos no dejaron daños reportados, aunque el miedo persiste entre la población tras el devastador terremoto previo.
El desastre del 10 de agosto ha dejado, según cifras preliminares, 314 muertos, 4,437 heridos y 262 desaparecidos, un panorama desolador que resalta la urgencia de la intervención del gobierno colombiano.