León XIV advierte a Europa sobre el peligro del rearme
Durante su visita a Metz, el papa León XIV lanzó un fuerte mensaje contra la creciente tendencia al rearme en Europa, haciendo hincapié en la necesidad de diálogo y paz.
Por Sebastián Aguirre · 28 de septiembre de 2026
León XIV, en su reciente llegada a Metz desde Lourdes, un lugar significativo por su historia en la II Guerra Mundial, participó en un encuentro religioso y un congreso centrado en Europa, donde también estuvo presente el presidente francés, Emmanuel Macron.
El pontífice expresó su preocupación por cómo las interacciones entre personas y naciones están cada vez más marcadas por la barbarie. Resaltó que se está perdiendo el valor de la honestidad y, en su lugar, prevalecen la mentira y el engaño.
León XIV argumentó que Europa tiene la capacidad de frenar esta tendencia destructiva al fomentar el respeto mutuo, lo cual ha sido evidente en los últimos ochenta años. Este enfoque de encontrar acuerdos en lugar de conflictos fue esencial en su discurso.
El papa defendió la importancia del derecho internacional y del multilateralismo, señalando que son esenciales para mantener la igualdad entre los Estados y combatir la dominación, causa de muchos conflictos.
Recordó el compromiso de Robert Schuman post Segunda Guerra Mundial, quien abogó por la paz y la fraternidad entre naciones que alguna vez se enfrentaron, un mensaje que sigue vigente.
León XIV hizo hincapié en que Europa no debe caer en la trampa de volver a los armamentos, ya que la guerra ha resurgido, causando sufrimiento a civiles. Resaltó la relevancia de las palabras de Schuman en 1950 sobre la necesidad de una Europa unida para mantener relaciones pacíficas.
El papa también instó a las instituciones europeas a participar en un 'diálogo paciente' y a ser audaces en sus negociaciones, sugiriendo que esto podría implicar sacrificar intereses particulares en favor de la paz.
Cerró su intervención cuestionando si Europa realmente estaba haciendo 'esfuerzos creativos' para fomentar la paz o si simplemente se estaba preparando para futuros conflictos.
A pesar de la invitación del presidente Macron a 26 líderes de la UE, solo asistieron un selecto grupo, incluyendo al príncipe Alberto II de Mónaco y al gran duque Guillermo de Luxemburgo, así como otros dignatarios.