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TECNOLOGÍA

La IA en Educación: ¿Es el Futuro o un Riesgo para los Docentes?

La integración de la inteligencia artificial en el aula plantea un dilema: ¿será una herramienta útil o una amenaza para la labor docente? A continuación, exploramos qué significa esto para los educadores.

Por Emilio Barrientos · 24 de septiembre de 2026

Incorporar inteligencia artificial en el entorno educativo no se limita a aprender a usar plataformas digitales. El verdadero desafío para los docentes radica en entender las capacidades y limitaciones de la IA, para así decidir cuándo y cómo integrarla en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Competencias necesarias para los docentes

Según la UNESCO, los educadores deben cultivar 15 competencias agrupadas en cinco áreas clave: enfoque centrado en el ser humano, ética en el uso de IA, fundamentos y aplicaciones, pedagogía con IA y su uso para el desarrollo profesional. Además, se sugiere un camino de aprendizaje en tres niveles: adquirir, profundizar y crear.

Mario Ariel Quispe Orellana, jefe de la Jefatura de Enseñanza y Aprendizaje de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz), sostiene que los docentes han dejado de ser meros transmisores de información y ahora actúan como guías en un mar de datos digitales.

Uno de los puntos más críticos es la capacidad de un docente para discernir qué tareas pueden ser delegadas a herramientas de IA y cuáles deben ser supervisadas personalmente. La integración de la tecnología debe garantizar que la autonomía y la acción humana permanezcan intactas.

La IA no debería reemplazar al docente, sino ser un recurso que facilite la organización de ideas y la personalización del aprendizaje de los estudiantes. Pablo Llano, profesor de la Facultad de Ciencias Económicas de Unifranz, aclara que la IA debe funcionar como un asistente en el aula, no como el único referente de conocimiento.

Es crucial que los docentes comprendan cómo funcionan estas herramientas, ya que muchas veces pueden ofrecer respuestas erróneas o información sesgada. Por lo tanto, aprender a contrastar y verificar la información es fundamental.

La evaluación también se transforma con el uso de la IA. En lugar de enfocarse únicamente en los resultados finales, es necesario evaluar el proceso, incluyendo cómo los estudiantes llegan a sus conclusiones y qué fuentes consultaron durante su aprendizaje.

Finalmente, la constante evolución de estas herramientas requiere que los docentes se capaciten de forma continua, adaptando sus métodos a las nuevas realidades educativas y asegurando que la IA se utilice de manera ética y responsable en el aula.

La pregunta ya no es si la IA debería ser parte del aula, sino cuáles son las competencias necesarias para que los docentes puedan aprovecharla con responsabilidad y eficacia.