¿Qué trama la cooperación militar en Bolivia?
Un taller de seguridad en La Paz reúne a representantes de seis naciones, mientras se intensifican las conexiones con Estados Unidos en medio de preocupaciones sobre la represión social.
Por Mario Aliaga · 22 de septiembre de 2026
Desde este martes, La Paz se convierte en el epicentro de un encuentro militar que reúne a delegaciones de Bolivia, Argentina, Colombia, Ecuador, Paraguay y Estados Unidos. Este taller, que se extenderá por tres días, tiene como eje central el control de multitudes y la gestión de crisis, bajo la organización del Ministerio de Defensa boliviano.
El evento busca fortalecer la cooperación entre naciones en el manejo de situaciones de disturbios y crisis, teniendo en cuenta amenazas que trascienden fronteras, como el narcotráfico y el crimen organizado. Las fuerzas armadas y expertos de estos países compartirán sus conocimientos en la materia.
Ernesto Justiniano, ministro de Defensa, enfatizó que el propósito de este intercambio no es preparar a los países para confrontarse con su propia población. Afirmó: “Prepararnos mejor no significa prepararnos para confrontar a nuestra población”.
Este taller cuenta con el apoyo de Estados Unidos, lo que subraya el aumento de la cooperación en temas de seguridad entre Bolivia y la potencia norteamericana. Recientemente, ambos países firmaron un acuerdo que permite hasta $us 20 millones en asistencia técnica y equipamiento para reforzar las capacidades bolivianas en la lucha contra el narcotráfico.
Adicionalmente, Bolivia reafirmó su compromiso con el Escudo de las Américas, una iniciativa de seguridad que busca coordinar esfuerzos frente al crimen organizado y al narcotráfico, lo que genera inquietudes sobre el futuro de la soberanía nacional en el contexto de una creciente influencia estadounidense.
La Embajada de Estados Unidos ha mencionado que el taller se enmarca dentro de la Coalición Anti-Cárteles de las Américas (A3C), donde los participantes intercambiarán experiencias sobre cómo enfrentar y manejar disturbios, lo cual podría tener implicaciones directas en la seguridad de la población.
De esta forma, el evento en La Paz no solo refleja un interés en mejorar la seguridad regional, sino que también plantea interrogantes sobre el papel de las fuerzas armadas en la gestión de crisis internas y la posible militarización de la seguridad pública.
Este encuentro se produce en un contexto donde se avizoran tensiones sociales y un clima de desconfianza hacia las instituciones, lo que alimenta especulaciones sobre los verdaderos objetivos detrás de estas alianzas militares.