Una generosa donante ayuda a niños migrantes en EE.UU. con miles de dólares semanales
Casey Revkin, una californiana, ha encontrado la forma de mejorar las condiciones de vida de los niños detenidos en centros migratorios en Texas, enviando hasta $us 10.000 cada semana.
Por Emilio Barrientos · 22 de septiembre de 2026
Luis Sánchez, un nicaragüense, estuvo tres semanas junto a sus cuatro hijos en un centro de detención de inmigrantes en Dilley, Texas. Relata que su hija mayor, afectada por la ansiedad, llegó a expresar deseos de acabar con su vida debido a la situación. La llegada de una ayuda inesperada cambió su panorama.
La ayuda provenía de Casey Revkin, quien dirige la organización Each Step Home. Gracias a una recomendación de su abogada, Luis contactó a Revkin, quien, tras recibir su solicitud, le envió $200 para que pudiera comprar lo esencial para sus hijos dentro del centro.
Desde aquel primer depósito de $50, Revkin ha incrementado su apoyo, enviando cada semana hasta $10.000, lo que le permite ayudar a aproximadamente el 80% de los niños en Dilley. La ayuda incluye desde agua y alimentos hasta productos de higiene y útiles escolares.
Una historia de desamparo y solidaridad
El compromiso de Revkin con los niños migrantes no es nuevo. En 2018, ya brindaba asistencia durante la separación de familias en la frontera. Hoy, su enfoque ha cambiado debido a la reactivación del centro de Dilley, donde las condiciones han generado preocupación por parte de diversas organizaciones.
A pesar de las críticas a las condiciones en Dilley, CoreCivic, la empresa que gestiona el centro, defiende su operación. Aunque los informes de violaciones de derechos persisten, Revkin se ha convertido en una figura clave para aliviar el sufrimiento de los inmigrantes allí.
"Es indignante que los contribuyentes de EE.UU. estén gastando $us 15 millones al mes para arrestar a niños y familias, y aun así tengamos que depender de una ciudadana privada, muy generosa, para cubrir sus necesidades básicas".
Luis Sánchez, tras abandonar Dilley, expresó su gratitud por la ayuda que recibió, que no solo les permitió subsistir en el centro, sino que también les ha ayudado a reiniciar sus vidas fuera de la detención.
La situación de los inmigrantes en estos centros sigue siendo crítica, y la labor de personas como Revkin resalta la necesidad de apoyo y solidaridad en medio de políticas migratorias cada vez más severas.