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ECONOMÍA

El impacto del diésel en Bolivia: ¿beneficio para unos pocos?

Gabriel Rodríguez critica las nuevas medidas económicas del Gobierno, denunciando que la eliminación de la subvención al diésel favorece principalmente a empresarios y sectores agroindustriales, dejando a los más vulnerables en una situación precaria.

Por Mario Aliaga · 19 de septiembre de 2026

El analista Gabriel Rodríguez ha manifestado su desacuerdo con la reciente eliminación de la subvención al diésel, argumentando que las políticas económicas del Gobierno generan un beneficio desproporcionado para los empresarios, en detrimento de los sectores más desfavorecidos de la sociedad.

El ajuste en el precio del diésel, que ahora se sitúa en Bs 17,95 por litro, se produce en el marco de un paquete de medidas anunciado por el presidente Rodrigo Paz. Rodríguez hace hincapié en que los bonos y el incremento del salario mínimo no serán suficientes para proteger a la población trabajadora, dado que más del 80% de la fuerza laboral en Bolivia se encuentra en la informalidad.

Mientras los sectores populares reciben una ayuda limitada, el sector privado y agroindustrial se beneficia con un acceso preferencial a créditos, eliminación de aranceles para ciertos insumos y un alivio fiscal. El Gobierno ha destinado hasta Bs 800 millones en créditos al 6% y ha ampliado un programa de perdonazo tributario por 120 días.

El Ejecutivo sostiene que sus medidas, entre ellas el Bono PEPE II para más de 2,9 millones de beneficiarios y el aumento del Juancito Pinto de Bs 200 a Bs 300, buscan mitigar el impacto de la eliminación del subsidio. Sin embargo, Rodríguez insiste en que estos planes trasladan el peso del ajuste económico hacia los más vulnerables y favorecen a los empresarios.

Las medidas trasladan una mayor carga del ajuste económico hacia los sectores populares y favorecen al empresariado.

En conclusión, Rodríguez enfatiza que su análisis revela un patrón en el que las decisiones del Gobierno tienden a beneficiar a quienes ya están en una posición privilegiada, dejando a los sectores más vulnerables a merced de un sistema que parece ignorar sus necesidades urgentes.