Terremoto en Colombia: daños estimados en 14.000 millones de dólares
El reciente terremoto en Colombia ha causado estragos que la ONU valora en cifras alarmantes, mucho más altas que las del propio Gobierno, revelando una crisis en infraestructura y vivienda.
Por Mario Aliaga · 17 de septiembre de 2026
El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ha hecho una evaluación inicial del devastador terremoto que sacudió Colombia el 10 de agosto, cifrando los daños en aproximadamente 14.000 millones de dólares. Este monto supera considerablemente la estimación previa del Gobierno, que calculó pérdidas de 9.500 millones de dólares.
Michelle Muschett, directora regional del PNUD, enfatizó que este desastre impactó severamente la infraestructura, la vivienda y los servicios esenciales, afectando particularmente áreas históricamente menos favorecidas, como es el caso del departamento del Chocó.
"No solo se trata de reconstruir lo que había, sino de hacerlo de una forma que evite las vulnerabilidades que ya existían"
Muschett también mencionó que, a pesar de las promesas de ayuda económica de otros países y empresarios colombianos, Colombia necesitará el respaldo de la comunidad internacional para llevar a cabo la recuperación necesaria tras el terremoto.
La catástrofe, que tuvo una magnitud de 7,4, dejó un saldo trágico de más de 335 fallecidos y 4.516 heridos. Las cifras de destrucción son alarmantes, con 206.931 viviendas dañadas y 36.478 completamente destruidas, además de afectar a 397 centros de salud y 4.316 escuelas.
- 521 vías afectadas
- 5 aeropuertos dañados
- 141 acueductos comprometidos
- 107 puentes vehiculares dañados
- 13 puentes peatonales destruidos
Muschett subrayó la importancia de incorporar la reconstrucción en el próximo Plan Nacional de Desarrollo del país, lo cual podría representar una oportunidad para vincular este esfuerzo con otras prioridades de desarrollo que se plantean en la agenda del Gobierno del presidente Abelardo de la Espriella.
El PNUD ha estado brindando apoyo técnico al Gobierno colombiano para evaluar los daños y las pérdidas desde el inicio de esta crisis, lo que podría ser clave para un proceso de recuperación más efectivo y con un enfoque en la resiliencia.