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SOCIEDAD

Investigación revela el impacto de la ansiedad y el sueño en adolescentes de El Alto

Un estudio en estudiantes de secundaria sugiere que la mala calidad del sueño y altos niveles de ansiedad podrían estar relacionados, aunque no afecta directamente su rendimiento académico.

Por Emilio Barrientos · 11 de septiembre de 2026

Un nuevo estudio realizado con alumnos de secundaria en la ciudad de El Alto ha encontrado que la calidad del sueño y la ansiedad son factores que pueden influir en el bienestar de los adolescentes. La investigación señala que a medida que aumenta la ansiedad, la calidad del sueño suele empeorar, lo que podría tener implicaciones para su salud mental y social.

El análisis fue llevado a cabo entre febrero y junio de 2026 en la Unidad Educativa Técnico Humanístico Vicente Donoso Torrez B, donde se evaluó a 199 estudiantes de tercero y cuarto de secundaria. Los investigadores aplicaron herramientas como el Índice de Calidad de Sueño de Pittsburgh y la escala de Hamilton para medir la ansiedad, además de recopilar datos sobre el rendimiento académico.

Los resultados arrojaron cifras alarmantes: más del 75% de los adolescentes encuestados mostró tener una mala calidad de sueño y un 25,6% padecía de ansiedad severa. Sin embargo, los investigadores advirtieron que no encontraron una relación estadística significativa entre la calidad del sueño y el rendimiento académico, ni entre la ansiedad y el mismo.

Factores detrás del mal sueño

La investigación también identificó que los problemas de sueño en los adolescentes no se deben únicamente a la presión académica. Se observaron factores como cuestiones familiares, problemas económicos y la presión social, junto con el uso de dispositivos móviles antes de dormir, que contribuyen a una mala calidad del sueño.

Samantha Isabel Peñafiel, estudiante involucrada en el estudio, destacó que "a mayores niveles de ansiedad existe una calidad de sueño más deficiente en estos estudiantes". Esta observación coincide con recomendaciones de la OMS y la APA, que sugieren que los adolescentes deberían tener hábitos de sueño saludables y limitar el uso de tecnología antes de acostarse para evitar alteraciones del sueño.

El estudio concluye que no se puede evaluar el bienestar de los adolescentes únicamente a través de sus calificaciones académicas. Cambios en los hábitos de sueño, como el cansancio y la irritabilidad, pueden ser signos de problemas más profundos que requieren atención. Los investigadores han sugerido que futuras investigaciones deberían incluir un análisis más amplio de los factores que afectan la calidad del sueño y la ansiedad en los jóvenes.