El FMI respalda a Bolivia, pero el ajuste económico acecha
Un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional promete mejorar la situación financiera, pero implica sacrificios dolorosos para la población desde el 2027.
Por Emilio Barrientos · 11 de septiembre de 2026
Un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) podría dar un respiro a Bolivia al aportar $us 1.900 millones, pero viene acompañado de la dura decisión de eliminar la subvención a los combustibles a partir de enero de 2027. Esta medida, aunque necesaria para estabilizar la economía, plantea un desafío significativo, ya que el país aún se encuentra en recesión y debe ajustarse antes de una recuperación esperada para 2028.
La eliminación de subsidios significa que los precios actuales del diésel y la gasolina, los cuales están congelados hasta diciembre de este año, serán reevaluados y ajustados para reflejar los costos reales de producción y el tipo de cambio. Sin embargo, no está claro cuánto costará realmente el litro de combustible ni si la transición se realizará de forma inmediata o gradual.
Marcelo Trigo, ex líder de la Asociación de Bancos Privados de Bolivia, subraya que la medida podría aliviar la presión sobre las finanzas del Estado, aunque advierte que también podría intensificar las tensiones sociales y afectar el costo de vida, especialmente en rubros como el transporte y los alimentos. Según él, la implementación de subsidios no es sostenible y debe complementarse con ayudas directas a los sectores más vulnerables.
El plan del FMI no es simplemente una solución mágica. Los fondos aportados están destinados a estabilizar la economía boliviana, que ha estado lidiando con un déficit fiscal del 11% del PIB en 2025 y un incremento de la deuda pública a más del 80%. Para cumplir con el acuerdo, el Gobierno deberá aplicar un ajuste fiscal cercano al 8,5% del PIB entre 2026 y 2029, lo que incluye limitar contrataciones y reducir gastos.
A pesar de los beneficios potenciales de este acuerdo, como la posibilidad de atraer inversiones adicionales, Trigo señala que el mayor reto será atravesar este periodo de ajustes sin que los más afectados sean los menos favorecidos. La eliminación de subsidios está programada para iniciarse justo cuando el Estado estará trabajando en un sistema para identificar a los hogares en situación de vulnerabilidad, lo que podría agravar la crisis en el corto plazo.
En resumen, el FMI puede ofrecer un respiro financiero esencial a Bolivia, pero no será suficiente para curar los problemas estructurales que enfrenta la economía. La eliminación de subsidios y el compromiso con un ajuste fiscal estricto pueden llevar a la población a una etapa de grandes sacrificios, donde el camino hacia la recuperación será largo y lleno de incertidumbres.