El calentamiento global podría hacer que puentes y estructuras se derrumben antes de lo previsto
Un estudio revela que el aumento de las temperaturas podría acortar hasta 25 años la vida útil de infraestructuras críticas, generando un impacto ambiental significativo.
Por Mario Aliaga · 9 de septiembre de 2026
Investigadores de la Universitat Politècnica de València y del Hunan Institute of Science and Engineering han hecho un alarmante descubrimiento: el calentamiento global no solo afecta al clima, sino que también acelera el deterioro de las infraestructuras, reduciendo su tiempo de vida útil de manera drástica si continúan las tendencias actuales de temperatura.
El equipo, liderado por Zhiwu Zhou y otros expertos, ha desarrollado un modelo que evalúa cómo las temperaturas extremas impactan la durabilidad de las infraestructuras, y sus hallazgos son preocupantes. Se estima que, hacia el año 2100, el calentamiento global podría disminuir entre 18,52 y 25,15 años la vida útil de estas estructuras a nivel mundial.
Además, el estudio revela que alrededor del 8,67% de los puentes globales analizados ya han sufrido un envejecimiento prematuro debido al clima extremo, lo que ha resultado en emisiones de carbono que superan las 100.000 toneladas, una cifra casi tres veces mayor a lo que se proyectó inicialmente durante su planificación.
Regiones críticas bajo amenaza
Víctor Yepes, uno de los investigadores, advirtió sobre la presión doble que enfrentan las infraestructuras: por un lado, el calentamiento acelera su degradación, y por otro, intensifica las emisiones de carbono debido a las demoliciones y reparaciones no planificadas. Este fenómeno es especialmente crítico en puentes atirantados de hormigón.
El informe destaca que, entre los casos analizados, se encuentran puentes de diversas regiones de China, lo que permitió comprobar cómo las diferencias climáticas impactan la durabilidad de las estructuras. Se identificaron zonas vulnerables, particularmente en climas templados marítimos y continentales, que requieren una revisión urgente de los códigos de diseño de infraestructuras.
Los investigadores sugieren que es esencial incorporar futuros escenarios climáticos en el diseño y mantenimiento de infraestructuras. Esto no solo ayudaría a evitar daños, sino que también podría reducir costos y emisiones asociadas a intervenciones anticipadas.