El Campo Boliviano Bajo Presión: Crisis de Diésel y Clima Extremo
Con la llegada del Día Mundial de la Agricultura, el sector agrícola en Bolivia se encuentra al borde del colapso debido a una crisis de combustible y condiciones climáticas adversas que ponen en riesgo la producción.
Por Sebastián Aguirre · 8 de septiembre de 2026
El 9 de septiembre, en el marco del Día Mundial de la Agricultura, el campo boliviano enfrenta una doble crisis: la escasez de diésel y las extremas condiciones climáticas. Los agricultores se preparan para la campaña de verano mientras luchan por conseguir el combustible necesario para el cultivo.
La Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO) en Santa Cruz alertó que más de 3 millones de hectáreas de cultivos están en riesgo. El tiempo para preparar los terrenos se está agotando, lo que aumenta la presión sobre los productores.
Los efectos de la crisis de combustible ya son evidentes. Productores de maíz en Santa Cruz han reportado que hasta finales de agosto solo se había cosechado entre el 65% y 70% de sus cultivos, en comparación con años anteriores donde la cosecha estaba casi completa para esta fecha. Este retraso incrementa el riesgo de daños en los granos maduros por diversas condiciones climáticas.
El gobierno ha implementado medidas para paliar la situación. YPFB anunció un aumento en el abastecimiento en Cuatro Cañadas, con 30.000 litros diarios por surtidor. Además, se permite a pequeños productores acceder a 2.500 litros mensuales de diésel subvencionado a un costo de Bs 9,80 por litro. Sin embargo, la CAO destaca que estas soluciones son insuficientes.
A la problemática del diésel se suma un panorama climático complicado. El Senamhi advierte que Bolivia ya está sintiendo los efectos de un fuerte episodio de El Niño, con temperaturas superiores a las habituales y una amenaza de sequías severas entre septiembre de 2026 y enero de 2027. En Tarija, heladas recientes han dañado cultivos de papa, zanahoria, ajo y arveja.
Más allá de estas crisis, estudios indican que el cambio climático está alterando los calendarios agrícolas en varias regiones del país, lo que podría tener efectos a largo plazo en la producción alimentaria en Bolivia.