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El Enigma de Brassaï: Un Vistazo a la París Escondida de los 30

Explora el lado oculto de París en la década de 1930 a través de las lentes de Brassaï, un fotógrafo que capturó la esencia de una ciudad en la que nada era prohibido y todo era posible.

Por Mario Aliaga · 30 de agosto de 2026

En el Moderna Museet de Estocolmo, la curadora Anna Tellgren destaca la obra de Brassaï, un fotógrafo que logró plasmar la vida nocturna de París en su época más rebelde. "El París con el que sueñas, ese es el París de Brassaï", señala, refiriéndose a sus icónicas imágenes que abarcan desde amores furtivos en cafés hasta los rincones más oscuros de la ciudad.

Brassaï, cuyo nombre verdadero era Gyula Halász, llegó a París en 1924 y se sumergió en su vibrante vida nocturna. Sin prejuicios, capturó la realidad de burdeles y bares gay, convirtiéndose en un pionero en documentar la vida queer de la época, sin caer en el voyeurismo, sino mostrando la humanidad de sus protagonistas.

Su libro "Paris de Nuit" publicado en 1933 lo catapultó a la fama, pero tras la Segunda Guerra Mundial, enfrentó severas restricciones que le impidieron mostrar sus trabajos más atrevidos. Solo en 1976, logró publicar "Le Paris Secret des Années 30", que revela un mundo que parecía destinado a la extinción.

Imágenes que Desnudan la Ciudad

Entre sus trabajos más memorables, Brassaï capturó la luminosidad de la Torre Eiffel en 1931, una imagen que destaca su maestría en fotografía nocturna. El uso de placas de vidrio y largas exposiciones fue esencial para lograr ese efecto mágico, como explica Philippe Ribeyrolles, sobrino de Brassaï.

  • Couple d'amoureux dans un petit café Parisien, quartier d’Italie, 1932
  • La grosse Claude et son ami, au Monocle, 1932
  • 'La Môme Bijou' au Bar de la Lune, Montmartre, 1932
  • Toilette dans une maison de passe, rue Quincampoix, 1932

Brassaï se movía con destreza entre los ambientes más cosmopolitas y los márgenes de la sociedad, asistiendo a fiestas de drag en el Magic-City, donde los hombres podían vestirse de mujer, un evento que desafiaba las normas sociales de la época. Sin embargo, con el auge de movimientos conservadores, tales celebraciones fueron eventualmente prohibidas.

El legado de Brassaï no es solo un conjunto de imágenes sobre una era perdida, sino un testimonio de su fascinación por las personas y los momentos efímeros. Sus fotografías no solo documentan, sino que también evocan una sensación de nostalgia por un París que ya no existe, pero que sigue vivo en su arte.