El enigmático ascenso de Mirko Sokol en la Policía Nacional
Nombrado como comandante de la Policía en un contexto complicado, Sokol se ha convertido en una figura polémica y de interés en el entramado de poder boliviano.
Por Sebastián Aguirre · 30 de agosto de 2026
Mirko Sokol asumió el cargo de comandante de la Policía Nacional el 28 de noviembre, en un momento en que varios puestos clave aún estaban vacantes. Su elección llegó tras una intensa presión del vicepresidente Edmand Lara para desplazar a Juan Russo Sandoval, a quien tanto Rodrigo Paz Pereira como el ministro de Gobierno Marco Antonio Oviedo no parecían estar dispuestos a remover.
Lara, que había perdido el ministerio de Justicia poco después de otorgarlo a su asistente Freddy Vidovic, había denunciado previamente maniobras en su contra. La tarea de reemplazar a Russo no era simple, particularmente porque el compromiso contra la corrupción había sido una de las promesas de campaña que exigía cuidado al hacer cambios.
Sokol, cuyo perfil profesional incluye ser vicerrector de la Universidad Policial y jefe de disciplina en varios departamentos, fue una opción considerada en una reunión entre Paz, Oviedo y otros asesores. Su trayectoria, aunque poco brillante, le permitió no generar hostilidades internas, lo que favoreció su nombramiento.
Aunque al principio su llegada fue bien recibida en la institución, con el tiempo la situación se relajó. A pesar de su papel en la detención de Sebastián Marset sin filtraciones, la percepción sobre su desempeño ha comenzado a cuestionarse, especialmente tras una declaración en la que afirmaba que aprehender a Evo Morales no era prioritario.
Este comentario provocó reacciones dentro del gobierno, levantando sospechas sobre su lealtad y abriendo la posibilidad de su destitución. Sin embargo, su resistencia ante estas presiones sugiere que ha logrado establecerse como un poder equilibrante en un ambiente lleno de intrigas.
Recientemente, ha mantenido reuniones con funcionarios de la embajada de Estados Unidos, aumentando la especulación sobre su futuro y el verdadero motivo detrás de su estrategia. Esto coincide con eventos cruciales en el gobierno, lo que podría indicar que su papel es mucho más complejo de lo que se percibe.